miércoles, 19 de diciembre de 2007

EN TUS PUPILAS QUIERO VER



llegaste; y como hierro te tatuaste en mi hombro. Tatuaste lo que más escondido traía entre ceja y ceja. Entre pestaña y pestaña.
Limaste carreteras y callejones que sin luz poca se habitaba; corriste a la laguna y dormitaste de frío e hiciste que no fuera tan cercana la mañana.
Y así,...de pronto,...como llegaste, te vas, dejando en la calle un lote baldio que ahora hay de nuevo que recoger. Sin más nada que habitar, más que el recuerdo, y el hierro que tirado está. Debajo de esos ojos quise ver, debajo de ellos miré por un instante. En tus Pupilas,...Quiero ver. pero te fuiste.